Despliega gobierno de Trump agentes del ICE en 14 aeropuertos ante crisis de personal en la TSA
Washington, 24 de marzo de 2026.- El gobierno de Donald Trump ordenó el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en 14 aeropuertos principales de Estados Unidos, como respuesta inmediata a la escasez de personal en la Administración de Seguridad del Transporte (TSA) derivada de una parálisis presupuestaria que lleva cinco semanas. La decisión, coordinada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y supervisada por Tom Homan, zar de la frontera de la Casa Blanca, tiene como objetivo mitigar los tiempos de espera que han llegado a casi tres horas en terminales como la de Atlanta.
La crisis operativa se origina en el cierre parcial del DHS, cuyo financiamiento ha sido rechazado por el Senado en cinco ocasiones desde febrero. Esta situación ha dejado a miles de empleados de la TSA trabajando sin sueldo completo desde el 14 de febrero, provocando una tasa nacional de ausencias del 11.76% reportada el 22 de marzo y más de 400 renuncias. Como consecuencia, los pasajeros han enfrentado demoras significativas: dos horas en el aeropuerto George Bush de Houston y más de una hora en el JFK de Nueva York, además de los casi 180 minutos registrados en Hartsfield-Jackson.
Según el contexto proporcionado por las autoridades, los agentes del ICE desplegados no cuentan con capacitación para realizar funciones críticas de seguridad, como la operación de rayos X, revisiones de equipaje o cacheos físicos. Su labor se limita a tareas auxiliares, incluyendo el manejo de filas y la vigilancia general, lo que ha generado cuestionamientos sobre la eficacia real de la medida para resolver el problema de fondo en su primer día de operaciones.
La iniciativa ha despertado críticas bipartidistas. Mikie Sherrill, gobernadora de Nueva Jersey, y Hakeem Jeffries, líder de la minoría demócrata en la Cámara, calificaron la acción de inaceptable y ajena a la misión original del ICE. Incluso dentro del Partido Republicano, la senadora Lisa Murkowski expresó su desacuerdo, sumándose a la tensión entre el anuncio gubernamental de la medida como una ayuda necesaria y los reportes que indican su incapacidad para suplir la falta de personal especializado.
Andre Dickens, alcalde de Atlanta, también se pronunció respecto a la situación en su ciudad, donde se concentra uno de los mayores flujos de viajeros afectados. Mientras el gobierno federal presenta el despliegue como una solución temporal, la ausencia de un plazo estimado para resolver la parálisis presupuestaria mantiene la incertidumbre sobre la duración de estas medidas extraordinarias en los centros aeroportuarios.
La tensión permanece entre la narrativa oficial de alivio de carga y la realidad operativa que persiste en las terminales. Aunque el DHS y Tom Homan han defendido la movilización de recursos, la limitación funcional de los agentes del ICE subraya que la medida no aborda la raíz del colapso en los controles de seguridad, dejando a los viajeros expuestos a continuar enfrentando retrasos prolongados mientras se debate el financiamiento del departamento en el Congreso.


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